martes, 12 de julio de 2011

Madre contra madre

No soy mucho de leer blogs de otras madres, básicamente porque, después de haber leído algunos libros relacionados con la maternidad, haber puesto en práctica algunos de sus consejos y haber obtenido unos resultados extraordinariamente decepcionantes, he llegado a la conclusión de que esto de la maternidad va a salto de mata; es decir, ante nuevas situaciones hay que tirar de intuición y sentido común.
Sin embargo, leyendo blogs de mi coleguitas, me ha resultado imposible no echar un vistazo a blogs que ellas siguen, muchas de ellos blogs de madres, que hablan sobre la maternidad y sus hijos; cuentan qué hacen y cómo lo hacen, cómo educan a sus hijos, cómo los alimentan...
Y muchos de esos blogs tienen algo en común: las críticas hacia otras madres. Unas veces esas críticas son directas, y casi hasta nominativas; otras veces, critican una actitud, una elección u otra opción elegida por otra madre. Y esto me ha hecho pensar, y mucho.

¿Por qué nos atacamos las unas a las otras?¿Por qué criticamos sin piedad lo que hacen las demás, si ésto no coincide con lo que nosotras hacemos?¿Acaso no tenemos suficientes factores en contra de por sí?

Teniendo en cuenta que desde que nos quedamos embarazadas nos enfrentamos a esto de la maternidad absolutamente solas, ya que por mucho que tengamos a nuestra pareja, familia y amigos, todo lo que ocurre en esa etapa nos ocurre directamente a nosotras, y que en el momento que nace tu bebé eres tú misma quien tiene toda la responsabilidad sobre esa criaturita a la que ni siquiera sabes cómo coger, ¿no es demasiado duro ya que tenemos que andar poniéndonos en tela de juicio? ¿Por qué la mayor enemiga de una madre siempre es otra madre, ya sea tu suegra, tu prima o la vecina del quinto, que nunca te dedican una palabra de aliento, o un "qué bien lo estás haciendo"? ¿Por qué lo único que recibimos de nuestras "congéneres" son "este niño tiene frío, abrígale más", o "este niño pasa hambre, enchúfale un biberón" o un "no le des potitos, es mejor que le hagas un puré"?

Varias de esas críticas las he leído de madres que defienden a pies juntillas las premisas de lactancia a demanda, porteo y colecho. Yo estoy de acuerdo con estas tres premisas, de hecho, las he puesto en práctica con mi cachorro. Pero, como todo en esta vida, ha llegado un momento en que las circunstancias se han impuesto a las preferencias, y he tenido que dejar paso a otras cosas por el bien de mi bebé.
Mi niño ha estado con lactancia exclusiva hasta los 6 meses. Para poder hacerlo, tuve que pedir una excedencia en mi trabajo de dos meses, y aquí es donde comienzan a mandar las circunstancias porque, ¿y las mujeres que, por motivos económicos, empresariales o de cualquier otra índole no pueden coger excedencia y han de volver al curro pasadas las 16 semanas de baja por maternidad? ¿son peores, o menos madres, si deciden destetar parcial o totalmente a sus hijos? Yo creo que no, y creo que hay que respetar a todas las mujeres que toman una decisión así ,que me apuesto mis brillantes a que para ellas no es fácil.
¿No sería más eficaz dedicar todas esas críticas a nuestro sistema laboral, que ve la maternidad como si de la escarlatina se tratara? ¿O a nuestro Gobierno, cuyo Ministerio de Sanidad grita a los cuatro vientos que tenemos que dar la teta de forma exclusiva hasta los 6 meses, pero luego su Ministerio de Trabajo nos manda de vuelta al curro a las 16 semanas?
No podemos hacer blanco de nuestras críticas a aquellas que vuelven al trabajo a las 16 semanas porque no conocemos cuáles son sus circunstancias, ni personales, ni económicas ni de ningún tipo. Y sean cuales sean sus motivos, no podemos ser tan necias de criticarlas porque son madres como nosotras, porque nos llenamos la boca diciendo que sólo las que hemos sido madres podemos entender lo que significa pero luego somos las primeras en tirar la primera piedra.
Yo misma podría haber seguido más tiempo con excedencia y haberme quedado en casa con mi niño, pero quise volver al trabajo. Y quise volver porque la empresa en la que curro está pasando un mal momento y yo sentí que tenía que estar ahí, al lado de mi jefe, porque le conozco y sé que me iba a necesitar para muchas cosas. Y volví porque mi cachorro está con su abuela tan feliz, que le baja a la piscina de su urbanización todas las mañanas, viendo gente distinta, haciendo cosas diferentes de las que hacía conmigo. Y si tuviera que haberlo dejado unas horas en la guardería, igual hubiera vuelto a mi trabajo. Tengo amigas que viven en la Capital del Reino y están embarazadas, y no tienen familia allí. Ya se están moviendo para encontrar una buena guardería para sus pequeñas, porque en algún momento tendrán que dejarlas para volver a su trabajo. Son mujeres que han luchado muchos años para conseguir el curro que ahora tienen, y las respeto muchísimo porque sé que han dejado atrás muchas cosas cosas para conseguir lo que ahora tienen, y ahora que van a ser madres, que están mil de felices por su futura maternidad, las admiro mucho más por su valentía, por ser capaces de adaptarse a sus nuevas circunstancias con una sonrisa, por buscarse la vida como haga falta. Y no considero que vayan a ser peores madres que yo por tener que dejar a sus hijos en una guardería.Porque lo peor que las podría pasar es tener a madres a su alrededor que en vez de apoyarlas en sus decisiones las criticaran, las hundieran o las hiciesen sentir culpables.

Siguiendo con la lactancia, mi hijo sigue tomando sólo pecho por las mañanas como desayuno, que le doy antes de dejarlo con su abuela, puré a mediodía y frutas por la tarde. Por las noches tomaba sólo pecho antes de irse a dormir, hasta que esto no fue suficiente y empecé a darle papilla a base de leche de fórmula y cereales. ¡¡¡¡Ohhh siiii, leche de fórmula!!!!Para mi sorpresa ni se ha puesto verde ni le han salido antenas, sigue siendo un bebé "normal". Después de la papilla, teta hasta que él dice basta y a dormir. ¿Soy una madre monstruosa por haber empezado a darle leche de fórmula?¿Por no haber conseguido, tras muchos esfuerzos y un dolor de tetas de tres pares de narices sacarme mi propia leche para hacerle la papilla? Pues yo misma, que defiendo la lactancia materna hasta el final me he dado cuenta de que a veces las cosas ni son tan fáciles, ni tan eficientes. Lo que bajo ningún concepto voy a permitir, es que mi niño pase mala noche porque se queda con hambre, y si la solución pasa por darle leche de fórmula, pues allá que me voy, porque me da la sensación de que muchas veces nos olvidamos del objetivo fundamental de la maternidad: la salud, la felicidad y el bienestar de nuestros hijos. Y esto me lleva a otra pregunta, ¿por qué las madres que no dan el pecho son objeto de tantas críticas? ¿Por qué no somos capaces de respetar, y digo bien "somos capaces" porque es una cuestión de actitud, a las madres que eligen/tienen que dar biberón? Recientemente he conocido el caso de una mamá que durante el primer mes de vida de su hijo le ha estado poniendo al pecho continuamente, pese a su cansancio, pese a que el bebé lloraba sin para porque no mamaba y tenía hambre...Y ya rendida ha desistido de la lactancia porque no ha habido manera que su bebé la cogiera el pecho. Yo no la considero peor madre que yo, ella lo ha intentado y no la ha funcionado tan bien como a mí, por ejemplo, pese a que ella tenía todos los factores a su favor y yo los tuve todos en contra. Y ya está, Y NO PASA NADA. Y si después de haberlas pasado putas durante un mes no quiere la ayuda de la Liga de la Leche porque ve que su retoño crece sano y feliz, NO PASA NADA. No juzguemos su decisión, ni sus motivos, y, lo más importante, no la juzguemos a ella como madre.

Con todo esto sólo quiero poner de manifiesto una realidad que me he encontrado sin esperarlo, y es que las madres no podemos ser "enemigas" de otras madres que ejercen su maternidad de forma diferente. Porque en este juego no hay reglas escritas y cada bebé es distinto, lo que a uno le va de lujo al otro le cae como un tiro. Ya bastante tenemos con hacerlo lo mejor que sabemos, por dar de nosotras el 120% en favor de nuestros retoños. Que bastantes enemigos tenemos de por sí: la suegra "porculera", el sistema laboral que tal y como está montado hace que la maternidad sea algo negativo...
No quiero herir sensibilidades de nadie, ni mucho menos alzar el dedo acusador contra ninguna madre. Sólo quiero plantear una reflexión, a ver si es posible que la próxima vez que vayamos a criticar a otra mamá por lo que hace o deja de hacer, nos paremos un momento a pensar en nosotras como un todo.

jueves, 7 de julio de 2011

I need a break

6.30 Suena el despertador, apagarlo enseguida para que no se despierte Simón y a la ducha cagando leches, que el tiempo apremia.
7.00 Desayuno, a la par que voy recogiendo los juguetillos de mi cachorro que quedaron por ahí del día anterior; aprovecho y pongo alguna lavadora o el lavaplatos. Abro ventanas y ventilo.
7.15 Despierto a mi pequeñín, que está como un bendito, para ponerle al pecho y que desayune. Éstos son los únicos 15 min de relax.
7.30 Cambio de pañal, aseo y visto a Simón, dejándole listo para salir. Hago la cama y recojo un poco la habitación, mientras el peque me mira desde la hamaca, y yo creo que piensa que me va a dar un infarto de buena mañana.
7.45 Cojo las cosas de Simón, a Simón y a la perrina, y al parque de atrás para que Sira se de unas carreras y haga sus cosas.
8.00 Al coche a dejar a Simón en casa de los abuelos.
8.15 De nuevo al coche, a currar.
8.30-13.30 Curro
13.30 Salgo del trabajo y voy a la plaza de abastos mientras pienso qué coño voy a comer hoy. Compro pan, la comida y cena del día.
13.45. Recojo al cachorro, soporto un par de gilipolleces de mi suegra y a casa.
14.15 Saco a la perrina
14.45 Cambio a Simón, intento echarle en la cuna para que duerma la siesta (a veces con éxito, a veces de nuevo conmigo a la cocina, sentado la trona mientras como yo)Me hago la comida y como.
15.30/45 Intento de siesta: al sofá con el peque, que es la mejor manera de que suerma. Si le acuesto conmigo en el sofá, se duerme de hora y media a dos horas. Yo duermo 30 minutos; le blindo la zona para evitar caídas y aprovecho para tender ropa, poner lavadoras, cambiar sábanas...
17.00/17.30 Merienda de Simón
18.15 Preparo al niño y nos vamos todos de paseo: niño, madre y perrina. Si hace mucho calor nos quedamos jugando un ratillo en la alfombra de su cuarto hasta que se pueda salir a la calle.
20.30 Al jardín de atrás a tirar la pelota a Sira para que se canse, que si no, no hay quien la aguante luego.
21.15 Baño de Simón
21.45 Cena de Simón
22.15 Simón a la cuna. Preparo su ropa y su comida del día siguiente, recojo/tiendo la ropa que puse antes
22.45 Off

Muchos días es padre quien se ocupa de sacar a la perrina a las 8.30 para que corra, o de bañar a Simón, pero ese tiempo yo no lo aprovecho para descansar (tonta de mí, lo sé), sino para hacer los purés de Simón, o preparar la cena, o faenar en casa...
Necesito un respiro.

jueves, 23 de junio de 2011

Hola de nuevo

Ya estamos de nuevo volviendo poco a poco a la rutina; he vuelto al trabajo, sólo por la mañanas. Por las tardes estoy con mi pequeño, que es un niño precioso, muy simpático y risueño. He estado seis meses con él a jornada completa, el tiempo que marcan para lactancia exclusiva. Nos ha ido muy bien, y ahora ya ha empezado a comer purés y frutas, además de pecho por las mañanas y las noches. Come de fábula, le da lo mismo ternera, que pollo, que pescado, que lechazo...Es una gozada, espero que nos dure...

La vuelta al trabajo no ha sido muy dura, ya que Simón se queda con su abuela por la mañana, y sé que está perfectamente.
El curro en sí...Pues bueno, la chica que me sustituyó no ha dejado nada pendiente, de eso no tengo queja, pero la oficina está hecha un desastre; entiendo que ella se haya organizado las cosas a su manera para que el trabajo le resultara más fácil, pero de ahí a cambiar todo de sitio, pues hay un trecho. Así que me encuentro un poco como al principio de empezar a trabajar aquí, organizándolo todo y aprovechando para mejorar algunas cosas. Lo que no sé es cuánto me durará el trabajo, porque las cosas están bastante mal. Pero bueno, como le dije a mi jefe cuando me incorporé, aquí nos quedaremos hasta que el barco se hunda, que espero que no sea nunca, jeje.


Os he estado leyendo todo este tiempo, pero lo hacía desde el iPhone cuando Simón estaba al pecho, o en ratillos muertos, así que perdonarme por no haberos dejado comentarios.
Las que estáis en Facebook ya conocéis a mi niño, pero para las demás, os dejo una fotillo para veáis que no miento. Lo cierto es que no se parece a mí en nada, excepto en los ojos, que sí son míos; pero sólo la forma, el color tampoco es mío. Cuando nació era clavado a su padre; ahora se le sigue pareciendo más a él, pero menos que antes. Esto no es justo, a mí sólo me ha quedado el papel de incubadora/amamantadora, encima para que el renacuajo no saque casi nada mío, snif, snif...

En el carácter también es muy como su padre, lo cual agradezco mucho, porque es muy risueño, todo el mundo nos dice que se le ve que es un niño feliz, y eso es lo único que me importa. Bueno, eso, y que no le quede ninguna secuela neurológica a causa del parto que tuvimos, que, de momento, no ha aparecido ninguna. Veremos cuando empiece a hablar, a andar...Sus pediatras me dicen que le ven estupendo, pero hasta que no vaya llegando cada etapa no sabremos si su desarrollo es normal o no.
La única pega que puedo ponerle, es que duerme fatal, y, por ende, nosotros también. Ha sido algo muy extraño, porque hasta que yo empecé a trabajar dormía bastante bien, despertándose una o dos veces a mamar, pero nada más. Desde que empecé el curro, se despierta cinco o seis veces por la noche llorando, sólo se calma si le coges y le vuelves a dormir en los brazos, y a veces ni eso, como esta mañana, que se ha despertado a las 5.30 y no ha dejado de llorar hasta las 8.00. La cuna parece tenerla pavor de repente, porque es echarle y ya está llorando.Y y no sabemos qué hacer. Estoy leyendo libros de Carlos González, de Rosa Jové y, como ellos dicen, tengo la esperanza de que sea algo temporal, un cambio que está pasando el chiquillo, porque no veo la hora de dormir una noche más de 5 horas seguidas. Ay que joderse, con lo bien que dormía cuando era canijo...No sé, si a alguna os ha pasado algo parecido contarme, porque ando muy perdida.
En fin, me alegro de estar de nuevo por aquí. Os he echado de menos.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Historia de un nacimiento

Salí de cuentas el 8 de noviembre, y los días pasaban y no me ponía de parto. Creo que batí el récord de los registros; hasta cinco veces estuve en monitores para ver cómo seguía mi niño. Y como éste parecía estar muy a gustito ahí dentro, en la semana 41+4 decidieron inducirme el parto, así que ingresé el día 19 de noviembre a las 9 de la mañana.
Evidentemente, como yo no estaba de parto, no tenía ni un mísero centímetro de dilatación; es más, ni siquiera tenía borrado el cuello del útero. Así que me pusieron un tampón de prostaglandina para iniciar el proceso. Me subieron a planta, y allí me dejaron 12 horas para ver si empezaba a dilatar. Las contracciones comenzaron a las 7 de la tarde, y sobre las 9 de la noche me bajaron de nuevo a paritorio para ver cómo iba. Ni un centímetro de dilatación, pero con unas contracciones tremendas que iban a más. Me volvieron a poner a monitores, y como el niño estaba bien, pero no había dilatación, decidieron dejarme toda la noche con contracciones y subirme de nuevo a la planta. En la vida olvidaré esa noche, la peor de mi vida sin duda. Cada cinco minutos, incluso menos, tenía contracciones, unas contracciones horribles que me mataban de dolor. Ni la respiración que me habían enseñado en las clase de preparación, ni las diferentes posturas hacían que eso se pudiera soportar. Ví pasar todas las horas del reloj, en una noche que pensé que no iba a terminar nunca. Cuando por fin amaneció, ya a las nueve de la mañana, pedí que me bajaran de nuevo a paritorio porque ya no tenía fuerzas para soportar una contracción más.
Me miraron, y tenía 2 cm de dilatación. En ese momento me dijo la matrona que en cuanto llegara el anestesista me pondrían la epidural. De momento empezarían con la oxitocina, que no sé para qué coño me la pusieron porque mis contracciones, según marcaba el monitor, superaban el 127 de sobra. Yo ya no sabía cómo ponerme, no podía soportar el dolor de las contracciones que se repetían cada dos minutos. A las doce de la mañana llegó el anestesista.Por lo visto tuve suerte porque el que me ocó era el mejor del hospital. La verdad es que resultó un tío muy majo, que me explicó perfectamente todo el proceso. Se extrañó que me hubieran dejado tanto tiempo con contracciones, y me pidió que le avisara cada vez que tuviera una para poder él para el proceso de la epidural, ya que, como yo no podía matenerme quieta con cada contracción, podíamos liarla.
Cuando la anestesia empezó a hacer efecto por fin pude descansar. La matrona estaba un poco agobiada porque pensaba que no iba a tener fuerzas para empujar cuando llegara el momento de parir.
Me rompieron la bolsa de líquido amniótico sobre la 1.30 de la tarde, y lo que salió ahí era un "puré de guisantes". Pero yo todavía no había dilatado lo suficiente como para parir, así que aguantaron toda la tarde a ver si por fin me ponía en 9 cm. Yo sentía las contracciones, que eran continuas, pero no me dolían. También empecé darme cuenta de que mi niño estaba sufriendo porque sus latidos se aceleraban mucho cada vez que yo contraccionaba.
Para colmo, a eso de las 6 de la tarde me subió mucho la fiebre, así que la posibilidad de una cesárea quedó descartada.
Yo ya empecé a preocuparme, y ví que tanto mi matrona como la ginecóloga que iba a atenderme en el parto estaban más agobiadas que yo. A las 6 la ginecóloga me dijo que empezara a empujar cada vez que tuviera una contracción, ahí mismo, en la sala de dilatación. Me dijo que la cosa se estaba complicando y que teníamos que acelerar el proceso. Además, Simón estaba en postura posterior, así que habría que usar ventosas para sacarlo.
Yo empecé a empujar con todas mis fuerzas, que no sé de dónde coño salieron porque estaba completamente agotada después de más de 15 horas de contracciones. Mi chico estaba muerto de miedo, y yo también, pero teníamos que hacer el último esfuerzo porque el niño estaba teniendo mucho sufrimiento fetal.
Por fin los 9 cm de dilatación a las 7.15 de la tarde, volando me llevaron al paritorio, y allí estaba esperándonos todo el equipo, incluido un pediatra, lo cual era una muy mala señal.
El expulsivo en sí fue rápido y fácil, y Simón nació a las 7.30, pero en muy malas condiciones. Había tragado mucho meconio, y tenía el cordón umbilical enroscado en el cuello. Nada más salir se lo llevaron a una mesa de esas calientes que tenían preparada en el mismo paritorio, ni siquiera me lo enseñaron, y cuando giré la cabeza para ver qué pasaba ví que estaba completamente morado, que la aspiración no era suficiente y que tuvieron que ponerle oxígeno durante un rato. Yo no lo oía llorar, y es que mi pobre estaba en parada respiratoria. La tensión que había en el paritorio era demasiada, yo ni siquiera me enteré de cuando me cosieron, sólo hacía que mirar a la mesa donde estaba mi niño con la pediatra y un montón de gente más. M e lo enseñaros medio segundo, lo justo para que pudiera darle un beso, y se lo subieron a las incubadoras de neonatos.
De lo que pasó después casi no me acuerdo, sólo recuerdo el dolor del montón de puntos que me dieron, y la angustia de no poder tener a mi niño conmigo.
Simón estuvo 6 días en la incubadora, 4 de ellos con suero y antibiótico. Los primeros días fueron horribles: Simón no parecía un bebé, sino un muñeco de trapo que no hacía nada, ni llorar, no respondía a los estímulos, casi no comía...Yo subía cada tres horas a neonatos a ponerle al pecho, pero era inútil porque no reaccionaba a nada. Al quinto día empezó a espabilarse y le quitaron el antibiótico, al sexto día su apariencia era la de un niño normal, aunque aún no respondía como debía a muchos estímulos.
Qué queréis que os diga, que las hemos pasado más putas que Caín. A día de hoy Simón es un bebé precioso que evoluciona perfectamente. Los pediatras que lo están tratando están un poco asombrados de que se haya recuperado tan bien después de un parto tan jodido. Come como una lima, coge peso estupendamente, se mosquea (tanto, que le hemos puesto el mote de Furru, porque se enfurruña con facilidad)...Además es un niño muy buenín que desde el primer día que llegó a casa nos ha dejado dormir, al menos, 4 horas del tirón, y va superándose cada noche. Ya estamos en una media de 5 horas seguidas.
Ahora está fastidiado porque tiene muchos gases y le cuesta sacarlos un montón, así que alguna tarde que otra estamos con cólicos. Pero eso es normal, no me preocupa que se pegue llorando tres horas seguidas porque eso es lo que toca, es lo que les pasa a los bebés.
Y yo...Pues estoy fenomenal, estuve un par de semanas jodida con los puntos, pero ya se me cayeron y no noto nada. Además, mi matrona me ha dicho que me han hecho una episiotomía "muy bonita", que viene a ser algo así como que no se nota que me han hecho episiotomía. Como Simón come tanto, y yo sólo le doy pecho, desde casi el principio me he vuelto a poner mi ropa de antes del embarazo, qué ya tenía yo ganas de volver a enfundarme mis vaqueros.
Marcos es un padre estupendo, y yo como madre...pues creo que dejo algo que desear, pero lo hago lo mejor que puedo. Me pasa un poco como cuando estaba embarazada, que no siento ese instinto que te sale cuando eres madre o estás embarazada; pero creo que no soy de lo peor que hay por ahí. De todas maneras, Simón tendrá que aguantarse porque ésta es la madre que le ha tocado.

martes, 14 de septiembre de 2010

Ya es hora...

Sí, lo sé, ya es hora, estaréis pensando...He estado unas semanas de vacaciones, y volví a la oficina el pasado lunes, pero hasta que me he puesto al día con todo...Pues eso, ni una entrada, ni un comentario en vuestros blogs.
¿Las vacaciones? Pues una castaña peregaña, para ser sinceros; en primer lugar porque no he podido irme a ninguno de los destinos que tenía planeados. Pensábamos ir a Palma, pero dado mi estado de gestación, y mi barrigota más que evidente, ninguna compañía me dejaba volar sin autorización de mi médico; y como mi placenta sigue de marginal por la vida, mi médico me dijo que naranjas de la china. El destino alternativo era el Algarve, pero por el mismo motivo de la marginalidad de mi placenta, mi matrona dijo que de eso nada, que tantas horas de coche no, y bla, bla, bla...Total, que convenció a mi chico (pusilánime de los cojones) para que no fuéramos. Así que en casita nos hemos quedado, yo muerta de asco y de una mala leche que no me aguantaba ni yo.
La parte buena es que nos ha dado tiempo a dejar la habitación de Simón completamente pintada, amueblada y rebonita, que no es poco.
Y no, no penséis eso de que, al menos, habré tenido tiempo de descansar, porque de eso nada. En primer lugar, porque las noches han dejado de ser lo que eran para mí hace ya tiempo. No consigo dormir del tirón ni una sola, porque todas las noches tengo que levantarme a hacer pis. Antes lo tenía súper controlado, hacía el camino de la cama al baño sin abrir los ojos, así en cuanto volvía a acostarme me dormía. Pero ahora no, básicamente porque el simple hecho de levantarme de la cama es casi misión imposible; al ser la cama de tatami, y mi barriga del tamaño de un saco de patatas de 50 kilos, él único modo de levantarme es rondando todo lo posible hasta el borde de la cama y, una vez allí, hacer un rápido movimiento e incorporarme, y digo rápido porque si no es así, acabo en el suelo. En fin, toda una odisea. Así que cuando consigo levantarme para hacer pis, al volver a la cama estoy más espabilada que diez, y el volver a dormir una vez despierta en medio de la noche no se me ha dado bien desde que cumplí los 28.
Las siestas tampoco han sido mi fuerte estos días vacacionales, porque todos los días teníamos algún mueble que montar. Os cuento un poco: en la habitación de Simón hay un armario empotrado que teníamos sin montar, pero con dos burros dentro para los trajes de mi chico y la ropa de montaña. Y ese armario ya tenía que quedar libre para poder vestirlo y dejarlo en condiciones, así que una tarde nos fuimos a Leroy Merlin a comprar un par de armarios para montarlos en el garaje. El primer armario no planteó problema alguno, pero el segundo tuvimos que montarlo casi por intuición, y nos llevó más tiempo del esperado.
Otro día nos fuimos a Ikea a comprar unos muebles para el cuarto de Simón, y claro, cuando uno llega a Ikea se acuerda de todos aquellos huecos tristes y vacíos que tiene en casa, en los cuales los mueblo suecos quedarían de muerte. Pues no sólo compramos la cómoda de Simón, su cambiador, sus cortinas y sus lámparas, sino también una mesita auxiliar para el rincón de lectura junto al sillón verde, un mueble-contenedor para ponerlo junto con la mesa del comedor y guardar platos y vajillas varias, lámparas para cubrir los tristes casquillos de algún dormitorio, alfombras, etc...Total, que nos hemos pasado una semana montando muebles, que yo ya hasta me planteo poner en mi currículum "experta en montar muebles de Ikea, y sin que mi sobre ni un triste tubillón".
Montados los muebles varios, a pintar la habitación del piratilla, que maldita la hora en que dejé que mi chico y su primo la encintaran porque, una vez pintada y seca, al retirar la cinta de carrocero me dí cuenta que debían haberse fumado unos porros al encintar, porque ¡madre mía que desastre! Me cogí tal cabreo que prohibí a Marcos volver a coger ningún útil de pintura, que ya me encargaría yo de rematarla, y ese trabajo me llevó tres días, así que imaginad cómo la dejaron los primos de los cojones.
Y así, a lo tonto y a lo bobo, se me han pasado los días de vacaciones, currando sin parar.
Pero bueno, no nos quejaremos mucho, que tampoco hay que pasarse.
Y ahora, de vuelta a la oficina, me veo en la tesitura de buscar a alguien que me sustituya cuando esté de baja por maternidad, y no sé por dónde empezar a buscar. Me preguntaba Elly en Facebook que por qué no se encargaba la empresa de hacerlo, y la respuesta es muy sencilla: yo soy el departamento administrativo (joder, qué pretencioso suena, no??), yo soy quien ha puesto esta oficina en marcha, así que mi jefe, con buen criterio me parece a mí, ha dejado en mis manos el hecho de buscar una persona y enseñarla como yo quiero que haga las cosas. Evidentemente él también tendrá que darle el visto bueno, pero básicamente es cosa mía. Y os juro que no sé por dónde empezar a buscar. L@s recomendad@s de los amigos no me molan porque luego si salen rana todos son compromisos y malos rollos; estoy intentando contactar con los institutos de formación profesional, a ver si me puede decir de algún alumno/a que haya terminado ya el módulo de administrativo y le pudiera interesar, pero como aún no ha empezado el curso, pues los centros están barridos. Y yo necesito encontrar a alguien cuanto antes porque de aquí a un mes yo tengo que coger la baja porque ya estaré en la semana 37 y en cualquier momento Simón puede decir que ya es hora de venir a este mundo. Y estoy agobiada de pelotas, así que si alguien que haya tenido que hacer procesos de selección tiene a bien darme algunas orientaciones, se lo agradeceré de corazón.
Pues eso, que admito toda clase de ayuda en este asunto.

lunes, 2 de agosto de 2010

Agotada

Así es como estoy. Siempre me pasa lo mismo, cada vez que llega el verano los fines de semana se llenan de planes y no hay manera de descansar ni un poquito; que si hay que quedar con la familia para tomar el aperitivo, con los amigos para cenar, algún evento fuera de la ciudad al que siempre nos apuntamos...En condiciones normales no me quejaría, pero reconozco que ya me cuesta mucho seguir el ritmo. Lo peor de todo es que tampoco digo que no; aunque sepa que voy a terminar hecha polvo, siempre acepto, y los domingos por la noche me cago en tó por haberme pegado otro fin de semana sin para un minuto. Me acuesto tan agotada que apenas duermo, supongo que de puro cansancio, y el lunes a las 7 de la mañana suena el despertador, uff, hay días que, literalmente, tengo que tirarme de la cama para poder levantarme.


Y este fin de semana no ha sido diferente a los demás. El viernes es el único día de la semana que no trabajo por la tarde, y, aprovechando que María había venido unos días de Londres, aprovechamos para ir a comer a la piscina y pasar la tarde. Aguantamos hasta las 7.30 de la tarde, muy bien, muy a gustito a la sombra...Marcos llegó de Burgos casi a las 9, yo estaba tirada en el sofá sin ganas de ná, pero llamaron unos amigos, que por qué no nos tomábamos unas cañas por el centro, aprovechando que hacía una noche estupenda...A mí el plan me pisaba la tripa, pero mi pobre chico había estado reunido desde las 3 hasta la 8, y necesitaba salir un poco. ¿Un poco?Cuando llegábamos a casa eran las dos de la madrugada.


El sábado a las 9 arriba, había que dejar la comida hecha porque teníamos que salir a encargar la Maxicosi de Simón, hacer unas compras, y a las 2 habíamos quedado con Cristina y familia para tomar un vermú en el barrio. Después de comer, media hora de relax antes de ponermos en camino de Ávila, teníamos entradas para el concierto de Mark Knopfler en Gredos. Llegamos sobre las 7 al hotel porque cogimos mogollón de tráfico, una ducha rápida y de nuevo en carretera hasta Hoyos de Espino. Menos mal que el concierto fue tranquilo; aunque siga siendo un maestro de la guitarra, ya está viejino y sus espectáculos son de corte relajado. Al finalizar el concierto, de nuevo al coche para volver a Ávila al hotel,y de nuevo una caravana de la leche.


Llegamos sobre las dos, nos lavamos los dientes y a la cama. Yo casi no pegué ojo, hacía tantísimo calor que tuvimos que dejar las ventanas abiertas, y como el hotel estaba en una avenida, apenas pude dormir con el ruido del tráfico.


A las 9 de la mañana ya estaba en la ducha; había que ponerse las pilas porque de ahí teníamos que volver a casa, recoger a Cristina y su marido y subirnos a Herrera a la fiesta del cangrejo. Casi todo el día de pie, tomando cañas (yo 0,0 sin alcohol, of course), comiendo muy tarde...Cuando llegamos a casa anoche eran casi las 10, y yo pensé que de un momento a otro me iba a desplomar.


Y hoy, de nuevo, a las 7 de la mañana suena el despertador. A día de hoy no hay planes para el fin de semana, pero me apuesto mis brillantes a que antes del miércoles ya hay planes para, por lo menos, viernes y sábado.


A todo esto hay que sumarle nueve horas de oficina de lunes a jueves, más cinco del viernes. Yo no hago jornada intensiva, vengo a la ofi mañana y tarde y os aseguro que venir a trabajar en verano a las cuatro de la tarde, cuando hay 40º a la sombra y el sol cayendo a plomo te deja el nivel de energía a -0. Si hay mucho trabajo mal, porque no paras. La semana pasada estuve con un presupuesto que no me dejó despegarme del ordenador en los cinco días; todo el rato con cifras, precios, mediciones...Aún no he terminado, aunque estoy en un break porque me faltan de entregar unas cifras de las partidas de energía solar, telecomunicaciones y aparatos sanitarios. En cuanto lleguen, otra vez a lo mismo. Es lo malo del cierre de Julio, que todo el mundo quiere dejarlo todo hecho para coger vacaciones, así que te pegas un mes de infarto. Y, ¿qué pasa a partir de hoy?Pues que casi todos ya se encuentran en su lugar de vacaciones descansando, y los días en la oficina son lo más tedioso del mundo, porque hay trabajo cero. Llevo casi dos horas aquí y aún no ha sonado el teléfono ni una vez. Lo más emocionante que me espera este mes es hacer la certificación correspondiente, un par de pagos de vallas de obra, renovar papeles en un banco y poco más... Osea, desidia, tedio y mala leche por estar aquí muriéndome del asco sin apenas trabajo.

Y yo no puedo más, así que he decidido coger más vacaciones de las que tenía previstas. Y no tengo previsto, de momento, ir a ningún sitio, pero necesito descansar. Cogeré del 16 al 29 de agosto, y como la siguiente semana, la del 30 al 5 de septiembre son las ferias de mi ciudad y no se trabaja, me pillo tres del tirón.


Tengo que empezar a bajar el ritmo. Mi placenta no está colocada donde debería y no quiero correr ningún riesgo estúpido sólo por querer seguir haciendo todo.




viernes, 23 de julio de 2010

Las primeras cosas de Simón_ Editado

Ayer estuve con Cristina, una amiga desde hace mil años que trabaja en Madrid. Ella fue mamá por primera vez hace menos de dos años y ha decidido, junto con su marido, que con Leire se plantan, no quieren tener más hijos. Cuando la dije que estaba embarzada se puso muy contenta, y en seguida me ofreció todo lo que tenía de Leire para Simón.

Yo, al principio, no sabía muy bien si aceptar, pero después de hablar con otras personas cercanas que han sido mamás, me di cuenta de que no tenía necesidad de gastarme un pastizal comprando un montón de cosas que Cristina podría darme nuevas. Quizá si me lo hubiese ofrecido otra persona hubiera dicho que no de primeras, pero conozco a esta chica y a su familia desde hace mil años y sabía que iban a estar impecables, como ha sido el caso. Y ayer estuvimos mirando algunas de ellas.

Tengo una Bugaboo Cameleon como la de la foto, en los mismos colores; probablemente le cambie las fundas, porque estas marrones,aunque son muy sufridas, no me gustan mucho.

El carro me gusta porque es el que tienen otros amigos para Clara, su peque, y yo lo he llevado un montón de veces y me parece súper ligero, con ruedas que giran súper bien y no es muy complicado de desmontar.

Otra cosa que me va a dar Cristina es una cuna de Strokke; no encuentro la foto en Google, porque todas las que salen son el nuevo modelo en forma de huevo que son una cuna adaptable. La que me van a dar es la clásica rectangular, blanca, que también se hace extensible, y que tiene como una puertecita para cuando el mochuelo sea más grande (pero mucho más) pueda salir solo de la cuna. La verdad es que nos ha venido de lujo porque Marcos y yo no teníamos muy claro cómo ponerle la habitación: por un lado yo quería comprarle una de bebé, pero Marcos decía que era mejor comprarle la cuna y una habitación de niño grande. Ahora lo tenemos resuelto: compraremos una cómoda/cajonera con cambiador, algunas baldas o estanterías, y con la cuna ya tiene la habitación. Pondremos un sillón para poder sentarnos con él, y como el dormitorio ya trae el armario empotrado, pues asunto resuelto. Le pondremos unas cortinas bonitas, pintaremos, porque el dormitorio está en color malva y a su padre no le parece lo suficientemente masculino, y le encargaremos a mi hermano unos vinilos de animales para decorar las paredes.

Esta misma amiga también me va a dar una bañera; le he estado viendo en fotos y me parece muy chula: es como de plástico duro, pero va montada sobre unas patas en tijereta, que pueden ser desmontadas una vez usada; se la ve grandecita y práctica. También una mantita/gimnasio de las de echar en el suelo, una gandulina y los comunicadores para oir al pequeñajo cuando está en la cuna.

Qué queréis que os diga, que estoy encantada porque sé que me voy a a horrar mucho dinero que podré invertir más adelante en cosas que me interesan mucho para mi niño cuando sea más grande.

Ahora aprovecharé también las rebajas para comprarle las cositas que le harán falta cuando nazca, tales como pijamas, bodys y esas cosas que yo desconocía por completo. Menos mal que mi querida Ely tuvo a bien hacerme una lista con las cosas necesarias, porque yo andaba como pollo sin cabeza, mirando por Internet y volviéndome loca tratando de comprender qué era un arrullo o un pelele. Es que ésto de ser primeriza y sin experiencia ninguna con niños es un telar; porque, a ver, si has tenido más o menos contacto con bebés en tu vida, pues andas un poco más espabilada. Pero si eres como yo, que jamás, y digo bien, jamás he cogido en brazos a un bebé de menos de 5 meses, no sé ni cómo se pone un pañal y nunca en mi vida he tenido cerca niños de ninguna clase, pues ésto te viene, cuando menos, muy muy grande. Ainssss, yo, que me he pasado toda la vida renegando de los niños, invocando,incluso, el retorno de Herodes en algunas ocasiones, y ahora me veo así....

Feliz fin de semana.

EDITO: Tengo una gran duda, a ver si me podéis ayudar (seguro que sí, sois todas unas mamis estupendas). Como os comenté, tengo la Bugaboo que me han regalado/prestado, pero he caído en la cuenta de que existe otro caharro, la Maxicosi, que no tengo muy claro para qué sirve y si es necesaria del todo. Me da que es la silla que se pone en el coche cuando es chiquitín pero, luego se puede acoplar a la estructura de la Bugaboo???Existen Maxicosis específicas para modelo de carro???Es que he visto bebés paseando en las Maxicosis, pero no tengo ni idea si tienen una estructura propia o se acoplan a las demás.

Ely, tienes razón en cuanto a la anchura de la Bugaboo, pero yo vivo en un chalet y no tengo ascensor, así que ese problema no lo tengo. Cuando vaya a casa de mis suegros que viven en un tercero y su ascensor es un poco pequeño, pues ya veremos.Igual es la excusa perfercta,jejeje!

Por cierto, que muchas me habéis preguntado. Mi fecha probale de parto es el 8 de Noviembre; hasta entonces nos quedan tres mesecitos completos para que mi barriga siga creciendo; a ver si me acuerdo y os cuelgo unas fotillos de la Nuri preñá!

Espero respuestas.